Día 4 #unmesdeescritura: Escribir de amor sin que lo parezca

Todo apuntaba a que aquello no iba a acabar bien. Como se suele decir, no pegaban. Él nació a cierta altura y a pleno sol, ella llegó a este mundo bajo la tierra. En casa, a él le gusta un lugar frío mientras que a ella el frío le sienta mal y prefiere lugares secos y oscuros.

Un poco de aceite arregló lo que parecía imposible. Sus cuerpos se fueron calentando con un movimiento continuo y con cierto ritmo, comenzaron a sudar y sus jugos se mezclaron, se abrazaron en mil pedazos y crearon una sinfonía inesperada. Un poco de sal y más meneo, aquello empezó a coger un color tornasolado.

Al rato, el sofrito estaba listo. La cocina es como la vida, basta con saber mezclar los ingredientes.