Día 5 #unmesdeescritura: M&M’s

Llegó al instituto a cursar el bachiller después de hacer la primaria y la secundaria en un colegio de curas. No es que tuviera nada en contra de los curas, al menos de momento, pero ya iba aflorando un cierto ateismo y algo de conciencia de clase que le hacía repeler el elitismo de aquella camisa de cuadros, de aquel jersey azul marino heredado de su hermano y, por tanto, bastante grande y de aquellos pantalones de pinza grises que no eran los oficiales pero que se les parecía lo suficiente como para pasar inadvertido.

No tuvo muchos problemas por encajar en el nuevo centro, algunas amistades venían del colegio anterior y otras llegaron tarde o temprano durante los dos años del Bachillerato. Tras la graduación acabó enterándose que le llamaban “M&M”, como aquellas grageas de chocolate recubiertos de azúcar y que son de varios colores.

M&M, dos emes. Una de moro y otra de maricón. Y él sin saberlo durante aquellos dos cursos.